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Microtendencias en Commodities: Más Allá del Oro y el Petróleo

Microtendencias en Commodities: Más Allá del Oro y el Petróleo

17/02/2026
Robert Ruan
Microtendencias en Commodities: Más Allá del Oro y el Petróleo

El 2026 se presenta como un año de desafíos y oportunidades para el universo de los commodities. En esta entrega, exploraremos las microtendencias que redefinen el mercado y analizaremos cómo los inversores pueden anticiparse a los próximos movimientos.

Contexto General del Mercado de Commodities 2026

El índice agregado de precios de commodities proyecta una contracción del 6,8% en 2026, marcando el cuarto año consecutivo de descensos. Este fenómeno obedece a una combinación de factores macroeconómicos, comerciales y geopolíticos.

La actividad económica global se encuentra moderada por tensiones comerciales y una oferta amplia de energía, mientras la incertidumbre política genera cautela en los mercados. No obstante, según el Banco Mundial, se espera una recuperación parcial del 3,6% en 2027, ofreciendo una ventana de oportunidad para estrategas y operadores.

Deutsche Bank identifica un cambio profundo en el orden geopolítico y un aumento en la preferencia por activos reales, configurando un nuevo régimen de precios que podría consolidarse en los próximos años.

Metales Preciosos: El Segmento Más Dinámico

Dentro del universo de commodities, los metales preciosos destacan por su capacidad de refugio y diversificación. A continuación, examinamos las perspectivas de oro, plata, platino y paladio para 2026.

Oro

Para final de año, se proyecta que el precio del oro alcance los US$5.500 por onza, con un máximo cercano a los US$6.000 por onza en el último trimestre. Este impulso se explica principalmente por la debilidad estructural del dólar estadounidense y la creciente acumulación de reservas internacionales.

La demanda de inversión se mantiene sólida, mientras los bancos centrales de Finlandia, Brasil y Polonia incrementan sus tenencias. La joyería, por su parte, ha caído a dos tercios de los niveles de 2021, reforzando la demanda de inversión creciente.

Adicionalmente, los inversores deberán vigilar las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal de EE. UU. y los niveles de inflación global. Un endurecimiento de las tasas de interés podría enfriar los flujos hacia el oro, mientras que presiones inflacionarias continuas fortalecerían su argumento como refugio contra la inflación.

Plata

La plata ha experimentado un repunte notable, duplicando su valor desde los US$40,1 por onza en 2025 hasta superar los US$80. Para 2026, el precio promedio se sitúa en torno a US$106,3 por onza, impulsado por flujos de capital de fondos soberanos y políticas fiscales favorables en Asia.

La demanda industrial de plata, especialmente en el sector solar fotovoltaico global, sigue siendo un motor clave. Con el despliegue masivo de proyectos de energía limpia, la plata podría beneficiarse de un alza adicional a medio plazo.

Sin embargo, la volatilidad inherente y la mayor influencia de factores industriales obligan a adoptar un enfoque habilidad activa y diversificada de la inversión en plata.

Platino y Paladio

El platino presenta perspectivas de estabilizarse cerca de US$3.050 por onza, beneficiándose de un equilibrio favorable entre oferta y demanda. El paladio, en cambio, se cotiza alrededor de US$2.025 por onza, influido por cambios regulatorios en Europa y una preferencia creciente por motores híbridos.

Petróleo: Geopolítica e Inventarios Limitando la Caída

El mercado energético enfrenta una doble presión: el exceso de oferta reduce los precios, pero las complejidades geopolíticas actúan como freno ante caídas drásticas.

Para el cierre de 2026, Deutsche Bank estima un precio promedio de US$61,5 para Brent y US$58,5 para WTI. El Banco Mundial, por su parte, proyecta una caída promedio del 10% en el índice de precios de energía.

Los siguientes factores limitan la caída y mantienen cierto equilibrio:

  • excedentes de oferta limitados a partir de ajustes en la producción.
  • interrupciones no planificadas de suministro que pueden restringir volúmenes de exportación.
  • incertidumbre en decisiones de la OPEP para la segunda mitad de 2026.
  • riesgos geopolíticos podrían interrumpir suministro en zonas clave.
  • sanciones selectivas a Irán, Rusia y Venezuela que moderan el descenso.

El caso venezolano ejemplifica estas tensiones: las restricciones al uso de diluyentes en crudo pesado han reducido las exportaciones disponibles durante varios meses, presionando los balances globales.

Mirando al largo plazo, la transición hacia energías renovables y la electrificación masiva del transporte podrían atenuar la demanda de petróleo. No obstante, la dependencia energética de décadas y los tiempos de ajuste de la capacidad de refinerías garantizarán que el crudo mantenga un rol relevante en la matriz global.

Metales Industriales: Desequilibrios Estructurales

La demanda ligada a la transición energética y la expansión de la inteligencia artificial impulsan algunos metales, mientras el exceso de oferta a corto plazo atenúa el alza.

Cobre

Se prevé un precio promedio de US$12.125 por tonelada en 2026, con picos trimestrales cercanos a US$13.000. A largo plazo, persiste un déficit estructural a largo plazo debido a la falta de nuevas inversiones en minería y retrasos en proyectos clave.

No obstante, a corto plazo, la demanda china moderada genera un excedente temporal. La señal de un cambio real será la reducción continua de inventarios a nivel global.

Principales impulsores estructurales:

  • la transición energética e IA multiplican necesidades de cobre.
  • oferta inelástica de metales limita incrementos rápidos.
  • nueva capacidad de producción fuera de China requiere inversiones millonarias.
  • crecimiento de inventarios portuarios frena presiones alcistas.

Aluminio, Zinc y Hierro

El aluminio debe reajustar su precio de equilibrio hacia niveles más altos, en torno a US$2.925 por tonelada, para incentivar producción fuera de China. En el caso del zinc, la cotización se estabiliza cerca de US$2.900, producto de un balance entre demanda moderada y oferta reciclada creciente.

El mineral de hierro oscilará cerca de US$102 por tonelada, con presiones bajistas en la segunda mitad del año por el crecimiento de inventarios portuarios y la debilidad del sector inmobiliario chino. La puesta en marcha del proyecto Simandou, en Guinea, podría alterar este panorama tras 2027.

Carbón de Coque

El carbón de coque presenta una previsión de US$218 por tonelada en 2026. Aunque el mercado se mantiene estable, cierres de plantas en respuesta a políticas ambientales podrían generar picos puntuales en los precios.

La comprensión de estas dinámicas permitirá diseñar portafolios más resistentes y preparados para las variaciones del mercado.

Recomendaciones para Inversores

Frente a este complejo escenario, es esencial contar con una estrategia clara y herramientas adecuadas para capturar oportunidades y mitigar riesgos.

  • Mantener una diversificación geográfica y sectorial para reducir la exposición.
  • Incluir exposición a metales reales como parte de la cartera de activos.
  • Vigilar datos de inventarios y demanda industrial en tiempo real.
  • Combinar análisis técnico y fundamental para optimizar puntos de entrada y salida.

Al aplicar estas recomendaciones, los inversores podrán navegar con mayor certidumbre en un entorno de reestructuración geopolítica y tecnológica.

Referencias

Robert Ruan

Sobre el Autor: Robert Ruan

Robert Ruan participa en proyeccion24.org desarrollando artículos centrados en educación financiera, gestión del dinero y construcción de seguridad financiera a largo plazo.