En un mundo de transformación constante, entender las fuerzas que moldean el consumo es crucial para quienes buscan anticiparse y prosperar en la próxima década.
Para 2025, el Fondo Monetario Internacional proyecta un crecimiento mundial del 3,0%, seguido de un 3,1% en 2026. El Banco Mundial, más cauteloso, prevé un avance cercano al 2,3%.
La OCDE advierte que la inflación en economías avanzadas se mantendrá entre el 3% y el 4% durante 2026. Este entorno de crecimiento moderado e inflación persistente obliga a inversores y empresas a priorizar sectores con fundamentos sólidos y capacidad de adaptación.
Las dinámicas de compra y comportamiento del consumidor evolucionan con rapidez. Estas son las ocho tendencias clave que definirán el mercado:
La explosión del social commerce en redes superará los 1,4 billones de dólares en 2026, liderada por plataformas como TikTok Shop. La compra “one-click” y la financiación flexible serán la norma, mientras los chatbots de IA influirán en un 20-30% de las transacciones online.
Paralelamente, la economía de suscripción con alta demanda se consolida: servicios de entretenimiento, entrega de productos y apps de acceso premium crecerán a doble dígito. Los consumidores valoran la predictibilidad y la comodidad de no tomar decisiones diarias.
En el ámbito del bienestar, los wearables como anillos biométricos y espejos inteligentes se generalizarán. La demanda de tecnologías para el bienestar emocional impulsará categorías de alimentos upcycled y bebidas con minerales que alivian el estrés.
Con un mundo en transformación, ciertas clases de activos ofrecen atractivos retornos y resistencia al contexto económico:
La renta fija renace gracias a la perspectiva de bajas de tipos, ofreciendo rendimientos reales superiores a años recientes. Una estrategia enfocada en calidad y generación de ingresos es clave para mitigar volatilidad.
Los activos ligados a proyectos de energía y movilidad sostenible se beneficiarán de políticas de descarbonización y estímulos públicos. Infraestructuras críticas, como redes de carga eléctrica y plantas renovables, ofrecen flujos de caja vinculados a la demanda real.
La inversión en IA absorbió más del 60% del capital de riesgo global en 2025. Desde productividad empresarial hasta aplicaciones en salud y energía, este sector presenta un ciclo de adopción creciente pero con riesgos éticos y regulatorios que requieren diligencia.
CleanTech y renovables se verán estimuladas por la urgencia climática y avances tecnológicos que reducen costes. La electrificación del transporte y nuevas baterías desplazarán progresivamente a los combustibles fósiles.
El despliegue de la IA sigue un patrón escalonado que abarca décadas:
Comprender este cronograma permite orientar inversiones según riesgos y plazos deseados, balanceando capital riesgo con vehículos más conservadores.
El futuro del consumo estará marcado por la convergencia de tecnología, valores y nuevas formas de adquirir productos y servicios. Para posicionarse de forma óptima:
Al comprender las tendencias clave de consumo y alinear tus inversiones con estos cambios, podrás navegar la próxima década con mayor seguridad y potencial de crecimiento.
Referencias